Todos pierden...

Se desbordó un río y un hombre rico se ahogó en él. Un pescador encontró el cadáver. La familia quería comprarlo, pero el pescador pedía mucho dinero. Se lo contaron a Deng Shi, que les dijo: “Podeís estar tranquilos. No hay nadie más a quien pueda venderle lo que ha encontrado.” El pescador estaba preocupado, y se dirigió también a Deng Shi, que volvió a decirle: “Puedes estar tranquilo, en ningún otro sitio pueden comprar el cadáver.”

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